
El trazado de Montmeló es de sobra conocido tanto por los pilotos como por los equipos, ya que en él se realizan las pruebas y los entrenamientos de invierno.
La pista tiene una longitud de 4655 metros a la que se darán 66 vueltas para cubrir 307,23 km. Cuenta con 16 curvas, 7 a la izquierda y 9 a la derecha. En la recta de meta se pude alcanzar los 320 km/h. La compensación de la línea de salida es de 126 metros. El ajuste de carga aerodinámica se debe hacer muy bien para no penalizar demasiado en la larga recta de meta y en las curvas rápidas, pero con la carga necesaria para salir bien traccionado en las curvas lentas. El desgaste de frenos es medio y el agarre del asfalto no es muy alto, lo que hace que el desgaste de neumáticos sea medio. El tiempo de entrada en el pit lane ( sin cambiar neumáticos) es de 24". La distancia desde la salida hasta la primera frenada es de 615 metros.
El record de pole lo tiene Fernando Alonso con el Renault del 2006 en un tiempo de 1'14''648; y el recor de vuelta rápida lo tiene Fisichella con el Renault del 2005 en un tiempo de 1'15'641.
El Circuito de Cataluña está muy bien comunicado y sus instalaciones son muy buenas. Respecto a la seguridad, tiene unas vías de fuga que envidiaría cualquier circuito. La anchura de la pista es ejemplar. En esta pista la puesta a punto es fundamental para tener un buen resultado en clasificación y en carrera, ya que combina una larga recta con curvas de diferente características. Es un circuito muy técnico con una pista no muy abrasiva, donde la administración de combustible y, sobre todo, de neumáticos puede ser un factor clave para determinar para el resultado de la carrera. Los adelantamiento, en este circuito, se hacen dificultosos, sólo hay dos puntos claros de adelantamiento, en la frenada de la curva Elf, final de la recta de meta y en la frenada de la curva de La Caixa, por lo que la clasificación del sábado es de notable importancia. Si no hay imprevistos las carreras, en esta pista, suelen ser monótonas y aburridas.

